Arte en la Casa obrera

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En el salón Felipe Vallese de la Confederación General del Trabajo (CGT), delante del mural de Miguel Petrone, donde Eva hizo algunas de sus tantas disertaciones dirigidas al movimiento obrero y Juan Perón dictó los cursos que constituyeron Conducción política, el artista plástico Daniel Santoro expuso su experiencia en la realización de la obra “La construcción de un sueño que continúa, el movimiento obrero y el peronismo. Felicidad, lucha y tragedia”, puntapié inicial de la charla-debate “Arte y trabajo en la CGT: a 50 años de Tucumán Arde”, coordinado por la profesora Paula Abal Medina.

Mural de Miguel Petrone.

Un auditorio conformado en su mayoría por estudiantes de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) escuchó a Santoro analizar, en primer lugar, la pintura con más antigüedad del salón: el mural de Petrone. Hizo énfasis en el contraste entre los obreros atrapados por un pulpo en el margen izquierdo de la obra (asociado al conocido axioma “combatiendo al capital”) con la utopía peronista de “una vida de felicidad social para el pueblo”, al otro lado. En el centro se levanta un sólido bloque con las siglas de la central obrera como suerte de bisagra entre ambas situaciones, coronado con un texto cubierto con pintura sintética durante la última dictadura cívico-militar y restaurado a la vuelta a la democracia: “24 de febrero de 1947 triunfa la justicia social”, fecha en que el peronismo consagró los Derechos del Trabajador. La falsa perspectiva con que se restauró deja a la vista, dijo el artista,  “la huella de la censura y de la restauración del texto que les resultó más subversivo a los dictadores”.

Los hechos aludidos por Santoro dotan de valor patrimonial a la sede donde el año pasado concluyó una serie de murales, a lo largo de cuatro paneles, que cuentan la historia del peronismo. Comienza con “la entrada al campo social del sujeto histórico que representó: un descamisado que cruza el riachuelo, cruza -según el propio Santoro- los limites civilizatorios”. A él le continúan, en el segundo panel del mural, otros símbolos representativos del peronismo: la llegada al gobierno, los niños en delantal escolar jugando en la plaza, la ciudad infantil, las casas californianas de Ciudad Evita y un concepto que define los planos de claridad y oscuridad en el recorrido de la obra: el “exceso de goce”. Dijo Santoro: “el peronismo existe porque elije para los obreros el chalecito californiano de Ciudad Evita a los monoblocks con los que después los milicos se empecinaron”. El peronismo, agregó, siempre paga ese “exceso de goce” crudamente, con represión, como puede verse en el tercer panel de la obra, en una analogía al bombardeo sobre la Casa Rosada en 1955 (hecho que anticipó el derrocamiento de Perón a manos del ejército). Le continúan, en el último panel, imágenes de la militancia política de las décadas del ‘60 y ‘70, el regreso de Perón al país, la represión de la dictadura militar iniciada el 24 de marzo de 1976 y la lucha por los Derechos Humanos.

Participaron de la presentación de Santoro el Secretario General de la CGT, Juan Carlos Schmid y el Decano del Instituto de Altos Estudios Sociales, Ariel Wilkis. A continuación debatieron en el panel sobre “Arte y Política” Laura Malosetti Costa, Decana del Instituto de Artes Mauricio Kagel (UNSAM) y curadora en el Museo de Bellas Artes y en el Museo del Bicentenario, junto a Ignacio Soneira (UNSAM) y el propio Santoro y Paula Abal Medina.

Malosetti Costa afirmó que los murales de Santoro pueden pensarse como una Capilla Sixtina laica y obrera. Continuó con unas palabras que bien sintetizan el significado del encuentro y de las obras que cubren las paredes del salón Felipe Vallese:

Yo no nací en este país pero cuando llegué en 1974 una de las cosas que más me impresionaron fueron las ruinas de los grandes sueños en edificios abandonados. La tragedia del albergue Warnes, que iba a ser un hospital de niños, me parecía el triunfo de la irracionalidad más completa, más monstruosa […] La iconografía de Daniel Santoro reconstruye espacios, edificios que no pudieron ser, una realización de la utopía peronista sin tragedia, que apela a un lenguaje que está  anclado en la iconografía escolar del primer peronismo

A Malosetti Costa le siguió Soneira, quien contó la experiencia de Tucumán Arde y la CGT de los Argentino e hizo un recorrido por la obra gráfica de Ricardo Carpani en relación a los sindicatos y trabajadores.

Paula Abal Medina, coordinadora de la mesa, planteó como debate final pensar la:

[…] brecha con el sujeto trabajador complejo que hoy tenemos, como el que se mostró anoche en el movimiento feminista [en alusión a las movilizaciones en favor de la legalización del aborto] que piensa la articulación entre la producción y la reproducción, y el movimiento federal de la semana pasada [la Marcha Federal de los movimientos populares]. La pregunta es cómo pensamos hoy esa articulación entre arte, política y trabajo; un arte que nos permita ser medio de expresión de un trabajador que tiene todas esas facetas y experiencia de vida

Desde el Fueye nos preguntamos cuáles son esos artistas, técnicas y manifestaciones desde el mundo del arte que representan al sujeto trabajador actual, que lo condensa y empodera como en otras épocas, ya sea desde la denuncia, información y difusión de las problemáticas que lo atraviesan, ya sea desde sus potencialidades, convirtiéndolo en símbolo y motivo de lucha, justicia y libertad social.

A nuestros lectores, los invitamos a reflexionar con nosotros.

 

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