Entrevista a Gildo Onorato: “Debemos construir una propuesta para los 44 millones de argentinos”

0
3994

Gildo Onorato nació en 1978 en Tandil, provincia de Buenos Aires y cuando no había cumplido veinte años, se fue a vivir a La Plata. Empezó a trabajar en limpieza y mantenimiento de edificios y a cursar la carrera de Psicología en la Universidad de La Plata. Ahí conoció a su compañera y empezó a militar. Peronista por línea paterna, socialista por línea materna (su madre fue dirigente del Partido Socialista) y con hermanos de la Juventud Radical, la política no le era ajena. Participó de la revista Línea Subterránea, la agrupación 20 de Febrero (al calor de la protesta contra la Reforma Educativa de Susana Decibe), en Patria, Pan y Poder al Pueblo (en alusión a la proclama de FORJA) y finalmente en el Movimiento de Trabajadores Desocupados Evita (MTD Evita), experiencia organizativa embrionaria del Movimiento Evita. Onorato habla por entonces del “acervo y la reivindicación de la experiencia del primer peronismo” en tiempos donde Carlos Menem y Eduardo Duhalde hegemonizaban el mundo peronista. “Tenía una distancia muy fuerte -recuerda- con lo que nos pasaba a nosotros”. La crisis del 2001 fue un punto de inflexión. Onorato dejó la carrera universitaria y se abocó a la militancia. Actualmente, es referente de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) y Secretario de Políticas Sociales del Movimiento Evita.

Si tenés que definir en tres o cuatro conceptos al Movimiento Evita ¿cómo lo harías?
– Compromiso muy profundo con los humildes, reivindicación de la unidad nacional y representación política de los trabajadores de la economía popular. Esas son las tres ideas centrales a la hora de plantearnos una alternativa para ser mayoría en la Argentina. Ya en tiempos del MTD Evita se discutía mucho con la izquierda si los desocupados eran lumpenes marginados o eran trabajadores excluidos. La construcción de movimientos de trabajadores desocupados, la reivindicación de esa “t” de trabajadores, hablaba de la exclusión neoliberal que trajo la dictadura en adelante y reivindicaba al sujeto por excelencia del peronismo: los trabajadores son la columna vertebral de cualquier proyecto que apunte a construir dignidad.

¿En qué ámbito ha obtenido mejores resultados el Evita: en los barrios, los municipios, la provincia, el Estado nacional, en la relación con las Organizaciones No Gubernamentales (ONG), con la iglesia?
– En las experiencias concretas. El Evita es fundador de la CTEP, junto a los cartoneros. Desde ahí se fue construyendo una unidad sectorial que excede al Evita, donde confluyen CTEP, Corriente Clasista y Combativa, Barrios de Pie, etc. A nivel nacional somos más de 40 organizaciones que no tenemos una coincidencia político-ideológica pero sí el enorme compromiso de resolver los problemas del sector. La CTEP es una experiencia reivindicativa, de carácter sindical, que aborda lo concreto.
Estamos en una etapa de transformación. El capital se ha convertido en una forma en que nuestros paradigmas parecen obsoletos. No alcanza solamente con sustituir importaciones, por ejemplo. Hay que buscar un modelo productivo de integración en un mundo que ha cambiado. Además, la reforma agraria en Argentina parece que es una cosa de izquierda. Sin embargo, la Colombia de Juan Manuel Santos está haciendo una reforma de ese tipo. En Brasil, un gobierno previo a Lula también la había empezado. Hay una gran transformación y los paradigmas tradicionales ya no sirven. Lo mismo sucede al decir “el peronismo son las clases populares”; a Cambiemos lo apoyaron muchos trabajadores y sectores humildes. Hay que empezar a ver las cosas al menos rediscutiendo nuestros paradigmas.

a Cambiemos lo apoyaron muchos trabajadores y sectores humildes. Hay que empezar a ver las cosas al menos rediscutiendo nuestros paradigmas

¿Qué es la economía popular?
– Es la economía que se generan los trabajadores que están al margen, ahí donde el Estado no puede construir políticas, para distribuir trabajo y construir dignidad. Mientras la economía social disputa capital y renta con la economía de mercado con el objetivo de distribuir dividendo entre sus asociados, la economía popular genera trabajo e intenta distribuir trabajo entre los que están descartados del mundo. Hoy se necesita alta calificación para acceder al mercado laboral y muchos compañeros y compañeras vienen de dos, tres y hasta cuatro generaciones de desocupados. Hay dificultades además, que tienen que ver con lo sanitario, con la falta institucionalización educativa, que no han accedido al sistema de salud o no han tenido ni siquiera una familia. Si bien han cambiado las relaciones de filiación, la familia siempre ha funcionado como vertebrador básico de lo comunitario.

– ¿La economía popular es un “medio” o un “fin”?
– Está claro que no puede ser un modelo de país. Es parte necesaria en este capitalismo global pero no se puede pensar un proyecto de Nación solamente con la economía popular. Está la economía popular, la economía pública y la privada. Esos tres pilares, con el agrupamiento de sus trabajadores, tienen que ser parte fundamental de un bloque social que impulse un programa y una propuesta con otros sectores para constituir una nueva mayoría.

La economía popular es para mucha gente y para el discurso del gobierno eso que surge cuando el Estado falla.
La economía popular va a seguir existiendo porque el capitalismo no busca construir justicia social y dignidad para los que están afuera. Por el contrario, todos los días se concentra y extranjeriza más y la mano de obra que genera es más especializada. La economía popular es una economía que pone en el centro la dignidad del hombre y de la mujer.
Los movimientos populares, alternativas progresistas, el peronismo, los nuevos emergentes como las mujeres y la clase media asalariada, tenemos que tener la capacidad de construir una propuesta de Nación para los trabajadores de la economía popular, los trabajadores públicos y privados, las clases medias urbanas, los pequeños productores, los productores agrarios y sectores de la industria, definiendo de qué manera nos integramos al mundo de forma complementaria.

¿Por qué hay una relación equívoca, distante, tensionada, entre movimientos populares y partidos políticos?
– Son experiencias de diferente tipo. El movimiento popular no es una ONG, que tiene principalmente un carácter de asistencia o beneficencia. El movimiento popular tiene su raíz en las bases, que organizan de manera comunitaria la alimentación, el trabajo y la salud. A partir de ahí se pretende disputar representación y poder político. Un movimiento popular tiene un folcklore, construye una identidad y tiene códigos culturales. Ahora bien, a pesar de ser una estructura cuyo motor y fuerza parten de la vida comunitaria, hemos ganado un nivel de reconocimiento y de interlocución con el Estado.

Porque existen niveles de inserción institucional de los movimientos populares que se han ido construyendo más allá de los gobiernos de turno.
– Sin duda. Pero un movimiento popular per se tiene que ser transgresor, transformador, cuestionador. Es una evaluación que nos hacemos del proceso vivido hasta el 2015. La gran autocrítica es que nos insertamos en una estrategia de representación política acompañando un rumbo que iba distribuyendo recursos en los sectores populares, pero abandonamos nuestro principal capital que es el carácter transformador, crítico, transgresor. Para resolver la desigualdad necesitábamos 80 años creciendo al 7%. Efectivamente las izquierdas latinoamericanas y el peronismo que gobernó hasta 2015, no tuvimos… y nos hacemos cargo desde adentro… no tuvimos la capacidad de pensar que el mundo había cambiado. Crecíamos, inyectábamos recursos, subsidiábamos a los más pobres, destinábamos PBI para subsidios; sin embargo el 25% de las villas de asentamiento crecieron de 2010 en adelante. La pobreza no es solo una cuestión de ingresos; aborda muchas otras variables que tienen que ver con el hábitat, la vivienda, los servicios públicos, el acceso al agua, la salud, la educación y a un trabajo digno. Ese es parte del balance histórico.

¿Se asimilaron o integraron demasiado al proceso que se estaba viviendo dentro de la lógica de las instituciones gobernadas por el kirchnerismo?
– Excede al kirchnerismo. Tiene que ver con las instituciones que reproducen la desigualdad. El Estado reproduce la desigualdad, aún los más progresistas. Vamos a un ejemplo: el 80% del PBI lo produce el 20% de la clase trabajadora. Nosotros en 2011 y 2012 casi llegamos al 45/55 del reparto entre el capital y el trabajo, pero el 80% del PBI lo generaba el 20% de los trabajadores. Hay una desigualdad estructural. Los nuestros nunca iban a llegar. Otro ejemplo: ahora Cambiemos dice que “bajó la pobreza”. Hay datos que pueden decir que bajó la pobreza pero ¿dónde y por qué bajó? En primer lugar, creció la informalidad. En segundo lugar, hubo una mejora en la economía de servicios y los nuestros no entran, hubo una mejora en el campo y los nuestros no entran, hubo una mejora en la metalmecánica y los nuestros no entran, hubo una mejora en la gran obra pública y los nuestros tampoco entran.
Por eso tenemos que plantear una agenda que en búsqueda de la unidad nacional supere la “grieta” y plantee problemas estratégicos. En primer lugar, una reforma poblacional. Hay que volver al campo de forma inmediata e industrializar la producción de los pequeños productores. En segundo lugar, una reforma del Estado, haciendo eje en la transparencia y la eficiencia del Estado. No puede ser que la eficiencia sea solo para los privados y que la lucha contra la corrupción sea una bandera de la derecha. En tercer lugar, una profunda reforma productiva que nos saque de la integración dependiente y extractivista que plantea Mauricio Macri. Pero es claro que no podemos volver a un modelo productivo fordista ni seguir añorando el modelo de 1945. Fue lo mejor que tuvimos pero ese mundo no existe más.

¿Ves alguna política a nivel nacional o provincial que vaya en la línea de lo que buscan ustedes?
– El gobierno nacional aumentó el gasto social. Subió casi 1,5 del PBI en políticas sociales. Ahora bien, nosotros tenemos claro que si se consolida este modelo donde el subsidio contiene y los grandes capitales concentran, vamos a tener una Argentina para 20 millones de argentinos.

¿Las estrategias de construcción política han estado a tono con las transformaciones sociales de los últimos años?
– Hay que pensar un nuevo tipo de estrategia porque hoy existe una nueva clase media asalariada en los grandes centros urbanos. Son trabajadores que consumen como las clases medias tradicionales y que no tiene tendencia a agremiarse, se comunican de una forma más horizontal, tienen demandas y vivencias de nuevo tipo, muy vinculado a lo virtual, a las nuevas tecnologías, a las demandas de los derechos individuales. El fenómeno de las mujeres también pasa por ahí. No es peor ni mejor. Es distinto a lo otro. Además pelean por derechos justos, por justicia e igualdad.
Hay una gran transformación en el mundo laboral, en las formas de articular a la clase trabajadora. Si bien ese crecimiento del consumo lo consiguieron con los niveles de crecimiento que se dieron en la región, mayoritariamente fue opositor a los gobiernos populares. Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Bahía Blanca, Mar del Plata, Rosario, Quito, San Pablo, Santa Cruz de la Sierra, La Isla Margarita, Caracas; todas ciudades donde esa nueva clase media trabajadora ha sido opositora de los “populismos” del siglo XXI. Ahí hay un tema profundo y nosotros no lo supimos resolver. Ya no alcanza con “juntamos el PJ, la CGT, los Gobernadores, los intendentes y ya está”. Ahora hay que buscar otra cosa y eso es un gran desafío

¿Hay una relación entre la falta de lectura política y sociológica de esa clase media asalariada y por qué el Frente para la Victoria perdió en 2015?
– Sí, totalmente. Nos enamoramos de las respuestas para la última década del siglo XX y nos estalló el siglo XXI con variables que nosotros impulsamos a que crezcan. Mucho se discutió la crisis subprime de 2008. Se decía “es el fin del capitalismo”, “el capitalismo está en fase regresiva”, “ahora viene la rebrote de los Estados de bienestar”, “la alternativa latinoamericana se va a consolidar”, pero si uno va a las consecuencias el capitalismo se concentró y extranjerizó más, las economías emergentes se asfixiaron, las sociedades europeas son más desiguales y se consolidaron las derechas.

Nos enamoramos de las respuestas para la última década del siglo XX y nos estalló el siglo XXI con variables que nosotros impulsamos a que crezcan.

El capital se reconvirtió, construyó nuevas experiencias políticas. Con una actitud dudosa sobre las Constituciones de los Estados las nuevas derechas avanzan en representación. Es interesante la experiencia de Ciudadanos, en España, por ejemplo. Acá estamos encandilados con Podemos que es una buena experiencia, pero Ciudadanos viene construyendo una representación que más allá de que no la comparto, crece y avanza sistemáticamente en los últimos años. Macri y Cambiemos están en sintonía con ese tipo de experiencias. Es la estrategia de una elite que ya no es la vieja oligarquía.

La hegemonía de Cambiemos desborda a esos sectores medios de los grandes centros urbanos y alcanza a los sectores populares ¿Por qué los sectores populares votan una opción electoral como Cambiemos?
– ¿A vos no te parece posible si el 25% de las villas de asentamiento se generaron de 2010 en adelante? ¿Si perdimos la bandera de la transparencia? ¿Si los precios aumentaban permanentemente? ¿Si nos enamoramos de un modelo económico que no resolvía los problemas para un porcentaje muy alto de argentinos? ¿Si estuvimos 12 años en que hicimos muchas cosas buenas, yo estoy orgulloso de todo lo que se hizo, pero hay que ser justos con la historia y decir “no pudimos, no supimos, no nos dejaron”?
Hay causas para que los sectores populares y del trabajo busquen algo nuevo. Después tenés el bombardeo comunicacional, la tapa de Clarín, los comunicadores que bajan línea, pero hubo un problema estructural que no pudimos resolver ¿Eso significa que estuvo todo mal? No. Nunca habíamos visto el 7% del PBI destinado a políticas sociales. Ahora bien, no nos podemos enamorar de pequeñas victorias. Nos tenemos que proponer nuevos sueños. Tenemos la responsabilidad de disputar la representación del 25% de la población que está en la economía popular, de subsistencia, al límite de la institucionalidad, pero ese es un proyecto de minoría. Yo quiero un proyecto de mayoría.
¿Qué necesito para tener un proyecto de mayoría? Una articulación con los sectores tradicionales de la clase trabajadora, interpretar que la clase media asalariada es un fenómeno del siglo XXI, tener una política para los industriales que quedan y para la Federación Agraria (FA). No todos los industriales son Paolo Rocca ni la FA es la Sociedad Rural Argentina y nosotros la empujamos al lado de ella. El diálogo y el consenso no son malos en la democracia.

¿Actualmente el Evita qué posición juega en el rompecabezas del peronismo?
– Nosotros creemos que hay que construir una gran primaria opositora donde el peronismo tiene un rol, pero hay que enamorar a otros sectores, a los que votaron a Cambiemos y en blanco, a la izquierda, a los que cuestionan la corrupción, a los que quieren mantener sus niveles de consumo. No alcanza con decir que lo que hicimos estuvo bien porque para muchos sectores sociales no estuvo bien. Tampoco alcanza con la unidad de “juntamos los sindicatos, gobernadores, intendentes, dos o tres dirigentes que tengan votos y ganamos”. Hay un cuestionamiento a las estructuras que se vertebran de arriba para abajo. De hecho, los movimientos populares que más protagonismo tuvimos somos los que nos conformamos de abajo para arriba.

No alcanza con decir que lo que hicimos estuvo bien porque para muchos sectores sociales no estuvo bien. Tampoco alcanza con la unidad de “juntamos los sindicatos, gobernadores, intendentes, dos o tres dirigentes que tengan votos y ganamos”.

Cuando Emilio Pérsico en Argentinos Jr., en el Plenario del Evita, durante la campaña de Florencio Randazzo de 2017, dijo que el Evita era una especie de “bacteria” que inoculaba el sistema político ¿se refería a eso?
– Sí. Nosotros tenemos que transformar este sistema político ¿Quién representa en el Parlamento a los pobres y a los sectores populares? Son el 25% de la sociedad. Desde ahí debemos dialogar con el Estado y con el resto de la sociedad. Hablar de sectores “dialoguistas” y “combativos” es una falsa caracterización. El diálogo es vertebrador de la democracia. Discutamos si la democracia funciona bien o funciona mal pero ¿por qué vamos a dejar de dialogar si la democracia es diálogo? ¿Si no es con el Estado con quién vamos a resolver los problemas?
La democracia en Argentina tiene un valor. No en vano se derrotó a la dictadura. Que se vaya la dictadura costó mucho. ¿Por qué vamos a abandonar el diálogo? ¿En función de qué? Si en cada crisis socio-económicas que ha habido ¿quiénes ganaron y quiénes perdieron? Perdieron los pobres. Sabemos que nuestros compañeros se caen del mapa. Cobran 4.750 $, una miseria ¿Qué significaría una devaluación como la de 2001, hoy? No hay que comerse las banderas. Revolucionario no es lo que decís o la bandera que levantás; es cuánto resolvés los problemas concretos, mejoras la vida de la gente y das una esperanza. El gobierno piensa que nos va a desarticular porque cambie los nombres de los programas, reordene su esquema y desactive la obra. Es muy difícil que nos desarticule porque hay 200.000 personas que se ganaron su salario social peleando. La justicia social no llueve.

Hablar de sectores ‘dialoguistas’ y ‘combativos’ es una falsa caracterización. El diálogo es vertebrador de la democracia.

Hay sectores de la oposición que ven a las leyes de emergencia social como una suerte de dádiva, una muestra de que los movimientos populares dan a torcer el brazo ante el gobierno.
– El rol de la CTEP es como el de cualquier sindicato: tener interlocución con una patronal para resolver problemas. Si soy secretario de un gremio y no resuelvo la paritaria, el presentismo, los derechos y las condiciones laborales, no le resuelvo ningún problema a los representados. La “política” confunde lo que significa la representación social y sindical. Ahí está el problema. Si tenés responsabilidad de representación, tenés la responsabilidad de resolver problemas.
¿Qué significa el salario social complementario? Que todos los programas sociales queden atados a la movilidad del salario mínimo vital y móvil y que cada vez que aumenta, todos los programas aumentan. Eso es bueno. Además genera unidad con el conjunto de la clase trabajadora porque la pelea por el salario también es la pelea por los programas. Es un punto de unidad por abajo que quizás no se ve. Las victorias frente a gobiernos tan avasallantes y ajustadores, de tanta transferencia, son pequeñas victorias.
Es importante también fortalecer la CGT. Es mejor una central única y no diez centrales que nos debilitan ante la patronal. No lo digo porque soy peronista o porque creo en el modelo de la CGT, sino porque es más simple: diez personas juntas tienen más poder para disputarle a uno que tiene todo el poder. Si están divididos la patronal los atiende de forma radial.

¿Por qué el Evita jugó con Randazzo en las elecciones de 2017?
– Porque teníamos y tenemos claro que la sociedad nos dio la espalda por los errores que cometimos, porque necesitábamos iniciar un proceso de renovación, porque todos los liderazgos tradicionales e históricos tienen que generar sus propios relevos, porque había que empezar a construir una propuesta que camine con autonomía y su propia agenda y programa. Quizás donde fallamos con Florencio es que no pudimos expresar claramente que teníamos diferencias estructurales con lo que había sido el gobierno que habíamos apoyado. Hablo de la cuestión del campo, de las villas, del trabajo.

Quizás donde fallamos con Florencio es que no pudimos expresar claramente que teníamos diferencias estructurales con lo que había sido el gobierno que habíamos apoyado

¿Sos optimista con respecto al 2019?
– Sí. El gobierno es una minoría, la primera minoría, y tiene un proyecto económico de minorías. El tema es cómo construimos empatía no con lo que ya conocemos sino con los que creyeron que con Macri iban a estar mejor. Ahora bien, si nuestra estrategia es agredirlos porque confiaron en Macri, nunca nos vamos a acercar. Debemos construir una propuesta para los 44 millones de argentinos, no solo para los que piensan igual, son parecidos o cantan la “marcha”. Todos quieren vivir mejor y Argentina puede construir una propuesta económica y social para vivir mejor.

¿Los encuentros del peronismo que se vienen realizando hace unos meses en La Pedrera, Gualeguaychú, Catamarca, la UMET, etc. están contribuyendo a eso?
– Puede que en el fondo haya una intención de eso, pero están discutiendo los posicionamientos de los dirigentes más que los programas concretos. Eso no genera empatía con la sociedad. Es una percepción. Si no hacemos un fuerte cuestionamiento de la corrupción, si no planteamos una profunda reforma del Estado que mejore su eficiencia, si no definimos un modelo productivo acorde al siglo XXI, si no nos planteamos cómo la renta agraria se transforma en una renta diferencial para repoblar el país y resolver los problemas estructurales de los grandes conurbanos, si la dirigencia política no sale del debate entre los dirigentes y de discutir los problemas de los dirigentes para discutir los problemas reales, creo que vamos a desaprovechar una oportunidad.

¿Cualquier proyecto que implique derrotar a Macri, implica mejorar la calidad de vida de los argentinos?
– Por eso pensamos en un programa sometido al voto popular. Si otro sector opositor nos gana, nosotros somos democráticos. Ahora bien, los movimientos populares tenemos nuestro programa. Queremos que nos ganen ¿Cuál fue la discusión de 2017? Somos un sector del peronismo y sometemos nuestras propuestas a una primaria del peronismo. Esa primaria no se dio. Los sectores opositores tenemos que unirnos y hay coincidencias. Pareciera que no es solamente el gobierno el que juega para dividir. Hay sectores que permanentemente se están poniendo límites.
Las políticas de Estado en las grandes democracias ha sido resultado de grandes acuerdos. Los republicanos y los demócratas en Estados Unidos discuten sobre el problema de las armas, la seguridad social y el cambio climático pero hay principios económicos que no se discuten. Son acuerdos de Estado del sistema político. Hay que construir un acuerdo acerca de qué es lo que queremos y necesitamos. Hay 7 u 8 puntos de políticas de Estado sobre soberanía nacional, derechos laborales y dignidad, distribución de la renta y educación que la oposición va a acordar. Después, en el juego de la democracia hay matices.

¿El Papa Francisco qué papel juega en todo esto contexto político, social y económico del que venimos conversando?
– Nosotros venimos trabajando en las villas de la ciudad de Buenos Aires con el cardenal Jorge Bergoglio desde 2011. Es el principal liderazgo que plantea una mirada alternativa a este capitalismo avasallante, trasnacional, que genera crisis energéticas, sanitarias y poblacionales. La única voz con fuerza, disonante, de esta hegemonía global es Francisco. Es quien mejor comprende el descarte que produce el capitalismo y los que somos católicos y los que no lo son pero tienen un compromiso social, no pueden negar la influencia de su pensamiento, su palabra y las posibilidades de abrir caminos para discutir con la opinión pública. No es un Papa neutral frente a las grandes injusticias. A muchos nos ha acercado con la fe, con la posibilidad desde de ahí de reconstruir esperanza colectiva. Tenemos que reproducir la palabra de Francisco porque a los sectores del poder les duele lo que dice. La consigna Tierra, Techo y Trabajo es la base de una idea programática para plantear un modelo inclusivo para las sociedades latinoamericanas y eso no tiene que ser un eslogan. Tiene que ser una propuesta: los ejes básicos para un programa de justicia social.

La única voz con fuerza, disonante, de esta hegemonía global es Francisco. Es quien mejor comprende el descarte que produce el capitalismo

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here