Modos de hacer y militar el arte

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El pasado 30 de septiembre, un día antes de la movilización convocada por los dos meses de la desaparición de Santiago Maldonado, se realizó en la ex Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) una jornada de acciones artísticas organizada por trabajadores del predio, nucleados en la Asociación de Trabajadores del Estado de la Ciudad Autónoma de Buenas Aires (ATE Capital), investigadores, organismos de Derechos Humanos y artistas.

Con tres meses de anterioridad, la Doctora en Artes de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Ana Longoni, cuenta que lograron organizar y reunir a más de 60 colectivos artísticos vinculados con diversas demandas sociales: desde el movimiento de mujeres, de LGTB, de denuncia de las víctimas de trata de personas y de Derechos Humanos; confluyendo artistas y agrupaciones de diferentes espacios, trayectorias y militancias.

Estas actividades dieron cierre a los tres días de debate que se produjeron en el marco del X Seminario Internacional de Políticas de la Memoria “Arte, memoria y política”, en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti.

Al finalizar la jornada de intervenciones y performance artísticas -entre ellas una acción colectiva por el desaparecido Santiago Maldonado– se realizó una asamblea en la que participaron los diferentes colectivos y donde hubo palabras introductorias y reflexiones de las Madres de Plaza de Mayo, HIJOS y la Dra. Longoni, todos presentados por un trabajador del Espacio Memoria y Derechos Humanos, ex ESMA.

La diputada Victoria Montenegro, en primer lugar, expresó la importancia de “sostener estos espacios de la memoria que son tan importantes no solo para quienes somos hijos, madres, familiares, sino para todos los argentinos, a través de la cultura, el arte, de ponerle música y colores”. Agradeció especialmente a las Madres de Plaza de Mayo que “cuando uno las escucha un ratito y las ve tan enormes y bellas, tiene ganas de salir y cambiar el mundo”.

Después, Camilo Juárez (HIJOS) destacó que artistas trabajaran y militaran con una concepción diferente, antagónica, a la idea del arte exclusivamente como producto comercial. Dijo: “sabemos que el arte está ligado a la política, desde HIJOS siempre tuvimos una forma de actuar ligada a la actividad callejera, al arte combativo”. A continuación dio como ejemplo el Grupo de Arte Callejero (GAC), que siempre acompañó los escraches -manifestaciones públicas de repudio a funcionarios militares de la última dictadura militar argentina (1976-1983)- y que participó de la jornada. Juárez celebró la “juntada” y convocó a los artistas presentes a acompañar a las Madres con “el arte como herramienta de transformación de la realidad”.

Por su parte Lita Boitano (Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas), destacó que la mayor parte de los participantes de la jornada eran mujeres: “la fuerza las mujeres, esa fuerza que la tenemos todas. Acá están las madres de las chicas desaparecidas por la trata, las de gatillo fácil, las mujeres somos muy constantes, creo que eso hay que levantarlo, no somos diferentes somos todas iguales, cuando hay que estar en la lucha, estamos”. Agregó que la memoria, la verdad y la justicia siempre fueron representados por el arte y recordó a Antonio Berni, cuando representaba “la difícil vida en las villas”. Felicitó el trabajo de los jóvenes y sobre el final de su discurso dijo, mirando a quienes continuaban ingresando al auditorio: “están viniendo más, qué lindo, es muy hermoso ver cómo se llenan los lugares vacíos. Gracias queridos”.

La siguió Lidia Stella Mercedes Miy Uranga, ‘Taty Almeida’ (Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora), que había acompañado a Sergio Maldonado y su compañera, Andrea Antico, en la acción del Patio Central y, agregó, que había sido reconfortante ver tanta vida en un lugar donde hubo tanto horror.

Para finalizar Longoni introdujo el plenario y la deliberación colectiva, partiendo del concepto de Arte Urgente, como nueva coyuntura signada por la urgencia y necesidad de pasar a la acción. Dijo Longoni:

Pensaba en la necesidad de posicionarnos como intelectuales, como artistas, críticos, que actúan a contrapelo de las tendencias hegemónicas y producimos acciones no solamente de denuncia, sino también sobre esa necesidad de inventar otros mundos posibles, otros modos de ocupar el espacio público, otros modos de acuñar e idear nuevos conceptos de vida

El eje del plenario fue la pregunta de qué se entiende por activismo político. Longoni sugirió una respuesta: personas y colectivos –más allá de que se definan como artistas- que realizan prácticas creativas para incidir en las condiciones de existencia y producir un efecto de denuncia; otras lógicas de existencia donde el arte se determina como un vector de transformación que es radicalmente distinto al concepto de arte autónomo, de un arte encerrado en un circuito de elite, exclusivamente vinculado al mercado. También afirmó:

Lo que estamos haciendo acá es política también en el sentido de cuestionar el modo decorativo o meramente subsidiario que muchas veces se le asigna a los artistas desde los discursos más hegemónicos de la política, es el arte entendido como acción política, como un modo de redefinir y practicar otros modos de acción política, otra fuerza colectiva en los espacios públicos, las calles, los lugares de encuentro, las redes sociales, etc.

Longoni destacó el movimiento de Derechos Humanos y las Madres de Plaza de Mayo, cruciales en la historia argentina. Especialmente en enseñarnos a confrontar una dictadura desde herramientas creativas, visibilizando reivindicaciones ante la población y la opinión pública internacional con la invención, por ejemplo, del pañuelo blanco, la ronda en Plaza de Mayo, el uso de fotografías y siluetas como dispositivos de expresión, prácticas que no dejan de resonar en el presente.

También sostuvo que HIJOS con los escraches alimentaron la práctica política en una década signada por la impunidad y que los colectivos de activismo artístico tuvieron mucho que ver con su visibilidad. Hoy el GAC y el Grupo Etcétera (agrupación de artistas de diferentes disciplinas con el objetivo de interactuar preferentemente en el espacio urbano) que cumplen veinte años de existencia, siguen manifestándose e instalando problemáticas sociales silenciadas por lo que es importante fomentar espacios de encuentro e interlocución de distintas generaciones de activistas –algunos de los cuales vienen trabajando desde los años 80 y 90-. Significan una eclosión en momento de estallido y surgimiento de prácticas activistas que transforman la forma social, de la marcha, las movilizaciones, las formas de ocupar los espacios públicos, las paredes, etc. Sobre esto, Longoni recordó lo que podría ser un antecedente al plenario del Conti:

“Un fin de semana muy caluroso del 2003 en un lugar que se llamaba Tatlin, donde confluimos con muchos colectivos que no se conocían entre sí y que a partir de ese plenario empezaron a articularse para compartir experiencias y modos de hacer, lo que resulta sustancial a la jornada de hoy en el sentido de volver a instalar condiciones para articular una plataforma común de saberes que se transmiten, que se comparten y que pueden empezar a ser comunes”

La coyuntura demanda la urgencia de buscar complicidades, alianzas, ideas que se gestan en colectivo, modos de resolver problemas. El arte tiene mucho que decir al respecto. En ese sentido se recordaron las nuevas condiciones -cada vez más riesgosas- de ocupar el espacio público y se propuso debatir con todos los artistas presentes: de Buenos Aires, Chaco, Córdoba, Rosario, La Plata debatir tres ejes: los modos de hacer, las relaciones con los movimientos sociales y las condiciones represivas del actual contexto argentino.

Esperamos pronto contar con un documento o registro de la puesta en común final y las propuestas concretas que continúen esta iniciativa.

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