Pistas para debatir y entender la crisis actual del peronismo

0
388

El peronismo ha sufrido varias crisis desde la vuelta de la democracia. Hoy, a pesar de ello, muchos agendan esta crisis como la más aguda y compleja. La verdad es que es difícil medirlo cuando aún estamos en el ojo del huracán. Pero es cierto una cosa, el Peronismo hoy en día está experimentando una crisis con características diferentes, inéditas. Una crisis sepultó en el olvido a la Unión Cívica Radical (UCR) y ahora en los discretos rincones de muchas casas peronistas, eso cae como un susurro aterrador.

Las crisis del peronismo desde la vuelta de la democracia

La primera fue aquella del cajón fúnebre de Herminio. El peronismo había pisado el palito de la soberbia y lo había mezclado con una suerte de violencia simbólica que el pueblo prontamente repudio. Un combo fatal que termino con la derrota del Partido Justicialista (PJ) en las elecciones de 1983. La resolución a esta crisis vino de la mano de Antonio Cafiero y la Renovación. Un peronismo hundido necesitaba nuevos significados y líderes y en la renovación encontró la fuerza para resurgir.

La segunda crisis la afronta en 1990, cuando Carlos Menem termina de afinar el rumbo de la economía hacia un neoliberalismo que pone todas las empresas del Estado en remate. Ahí se produce una escisión en el PJ de varios diputados conocidos como el Grupo de los 8. Este grupo, cuyas caras visibles eran Carlos “Chacho” Álvarez y José Bordón, terminan formando el Frente Grande conjuntamente a otros líderes y fuerzas. Esta crisis no impacta en la integridad del PJ ni en la continuidad del proyecto Menemista porque cuando el peronismo controla el ejecutivo hay menor disenso y mayor alineamiento orgánico. También es cierto que esta pequeña crisis y el desprendimiento de estos líderes son los que terminan dando la base de sustentabilidad para derrotar electoralmente al menemismo en 1999. Una UCR que pagaba aún por la hiperinflación y que también termina pagando el Pacto de Olivos, sin la fuerza de ese primigenio grupo de los 8, difícilmente se hubiera hecho con el control del ejecutivo en las elecciones de 1999.

La tercera crisis se da en tiempos del postmenemismo, sin claros liderazgos, con poca capacidad de autocrítica y con internas que se debaten reñidas entre postmenemistas y aquellos fieles al proyecto de los 90’s, se ve favorecido por la debilidad institucional de la Argentina post crisis de 2001. Ese era un peronismo dividido ante una oposición diezmada por el fracaso en la gestión de la Alianza (UCR-FREPASO). La resolución de esta crisis del peronismo estuvo muy relacionada al contexto externo, la crisis de 2001, y la debilidad de todo el arco político no peronista. Las elecciones de 2003, por eso, se asemejan más a una interna del PJ que a una elección nacional. El postmenemismo se termina imponiendo, y en el poder, nuevamente el Peronismo se reordena bajo un liderazgo postmenemista basado económicamente en los cimientos que dejo la transición Duhalde. El kirchnerismo finalmente le da un nuevo aire al peronismo. Argentina había despertado al Siglo XXI con la palabra política refundada. La versión kirchernista del peronismo supo moverse entre esas tensiones simbólicas y sociales para refundarse y generar nuevos consensos y mayorías, con ideas que superaran aquellas ideas monolíticas del neoliberalismo menemista y de la Alianza.

Cada momento de crisis del peronismo tuvo su resolución en una lectura actual de lo que la sociedad reclamaba de cara a la reconstrucción/renovación de los significados y liderazgos hacia dentro del peronismo.

peronismo, adaptación y pragmatismo

Las crisis precedentes que enfrentó el peronismo dejan claro que éste ha sido capaz de resolver a través de diferentes elementos sus crisis orgánicas, de liderazgos, simbólicas y de generación de consensos. El peronismo ha sido un movimiento político caracterizado por el pragmatismo para adaptarse a diferentes contextos políticos.

El peronismo, desde la vuelta de la democracia, jamás fue anacrónico en sus planteamientos, nunca se desentendió de las tensiones y demandas sociales que han empujado a la sociedad hacia adelante. Sus planteamientos ideológicos, como movimiento político pragmático, siempre se orientaron a una lógica superadora de lo anterior. La renovación de los 80’s liderada por Cafiero, replanteo la autocrítica y la reconstrucción de la militancia y los significados. El menemismo, como expresión neo-conservadora del peronismo de los 90’s, expresó también el deseo de modernización y de estabilización económica después del holocausto hiperinflacionario de los 80’s. El kirchnerismo, a su vez, expresó la superación de la no-política, el pensamiento único y las recetas neoliberales fallidas de la década de los 90’s.

¿Qué es lo diferente de la crisis actual que vive el Peronismo?

Hay tres elementos que hacen que esta sea una situación inédita.

El primero es que el recurso más habitual y simple para resolver las crisis anteriores, los votos, en forma de interna o elecciones abiertas, parecen no servir para establecer un liderazgo legítimo que pueda consolidar al peronismo como mayoría a nivel nacional. Esto se da porque Cristina Fernández tiene el mismo problema que tuvo Carlos Menem en el 2003. Representa a la fuerza con más votos dentro del peronismo, pero no deja de ser una minoría que ante otros partidos organizados termina perdiendo. Esto nos lleva al segundo problema, el contexto, que distingue la crisis actual frente a la crisis del menemismo vs postmenemismo que se resolvió en la elección de 2003.

El segundo elemento es que hoy existe un partido organizado frente al peronismo. Este presenta un plan con cierta aceptación en la sociedad: una nueva modernización del Estado, una forma de comunicar la política más alineada a los tiempos actuales digitales y promesas varias sobre políticas públicas que se le reclamaban al gobierno anterior: ganancias, bajada de inflación, liberación del dólar, reformas en el sistema tributario, etc. La presencia de Cambiemos no permite que se pueda reproducir el escenario del 2003 donde la elección nacional termino siendo una interna del PJ. Al menemismo se lo superó en gran parte por esa oposición diezmada que hoy está organizada y podría frustrar cualquier victoria de esa minoría liderada por Cristina Fernández (como ha pasando en las últimas elecciones).

Las tensiones irresueltas hacia el final del gobierno anterior, relacionadas con la forma de construcción de poder, la construcción de liderazgos internos, los reclamos de una sociedad post crisis de 2001 (atraso de Ganancias, cepo cambiario, alta inflación, etc.) no se han transparentado en un discurso sólido hacia dentro del Peronismo desde el cual pueda renovar su programa, discurso y proyecto de políticas. Esto es parte del tercer elemento de la crisis actual del Peronismo. Si bien representantes de esos fragmentos del peronismo actual han sido críticos de Cristina Fernández y han reconocido algunas de estas tensiones irresueltas, no han podido encontrar un hilo conductor que permita unir de manera más programática y orgánica estas críticas. Este tercer elemento de la crisis que vive actualmente el Peronismo tal vez sea el más importante. El kirchnerismo, como primera minoría dentro del Peronismo desde 2015 hasta 2017, queda aún más lejos de una interpretación actual y hace una lectura anacrónica inusual en el Peronismo, no reconociendo las nuevas tensiones de una sociedad compleja que superó la crisis de 2001 hace ya muchos años. La negación de las nuevas tensiones, como moneda más habitual hacia dentro del Kirchnerismo termina siendo una pieza clave de su distanciamiento de la sociedad y del distanciamiento con el Peronismo. Dada su negación de las tensiones preexistentes al gobierno actual, el kirchnerismo plantea como programa volver a las políticas anteriores a 2015, algo que la sociedad ha dejado claro no desear y un anacronismo político curioso en una organización peronista.

¿Puede ser este el final del Peronismo? ¿Puede transformarse el Peronismo en una nueva UCR?

Pese a lo inédito de la situación actual, hoy no está en debate una crisis terminal del peronismo, hoy lo que se debate, una vez más, es el significado del peronismo en una era que se intuye postkirchnerista o al menos, post Cristina Fernández. Hay tres fuerzas electorales en la última elección que se identifican con el peronismo y que han cosechado una elevada cantidad de votos en su conjunto. Esto habla más del problema de liderazgo que vive actualmente el Peronismo, en un escenario inédito desde la vuelta de la democracia, que de una extinción de su capacidad de representación.

Hoy el peronismo pese a no tener un liderazgo que pueda convocar a amplias mayorías vive una crisis diferente a la que vivió el padicalismo. Ante la falta de esos liderazgos carismáticos que puedan competir con Cristina Fernández, el peronismo puede desempolvar un instrumento que le ha permitido llegar electoralmente a donde llego, el Partido. El peronismo debe entender cómo enfrentar a Cristina Fernández y para eso es clave el control del partido. La organicidad y unidad en el partido podría permitir resolver la falta de liderazgos carismáticos actuales y recuperar el eje en el debate nacional que lo ha dejado fuera del escenario en la polarización macrismo/kirchernismo. Para lograr romper con esta falsa polarización el peronismo debe estar dispuesto a asumir la necesidad de resolver las tensiones preexistentes a este gobierno y las que este gobierno está generando, por igual.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here