Trabajadores y Cultura: experiencias e iniciativas superadoras

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En el contexto de prohibición del ingreso de delegados sindicales internacionales al país con motivo del encuentro de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en noviembre de 2017, se desarrolló una conferencia de prensa en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini (CCC) a la que le siguió el ya programado espacio-debate de Políticas Culturales del Sindicalismo Argentino Hoy, previsto para las 18h.

El nombre del encuentro es el mismo que lleva el grupo de investigación que lo convocó, con una propuesta de mesa de expositores ideada para abarcar el ámbito cultural en los sindicatos desde un enfoque periodístico, académico y militante. Para esto, invitaron a Alfonso Villalobos, periodista, miembro del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA), colaborador del medio de prensa Tiempo Argentino y a Ana Natalucci, Investigadora Adjunta del CONICET, Directora del Grupo de Estudios sobre Participación y Movilización Política del Instituto de Investigaciones Gino Germani (UBA), quienes contextualizaron la situación del sindicalismo en la actualidad. También, expuso Mónica Britos, que habló sobre la investigación en curso del equipo y los desafíos en cuanto a las políticas culturales en el ámbito sindical. Cerraron la mesa María Frondizi y Cielo Chaina, que contaron sus experiencias como gestoras culturales en los sindicatos de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) Capital y del Sindicato de Trabajadores Judiciales (SiTraJu).

El contexto sindical

Villalobos abrió el debate haciendo referencia a la complejidad de generar un mapa sindical fijo en Argentina: “si hay algo que es dinámico, que se reposiciona, que se reubica y reestructura es la política y, en particular, el sindicalismo”. Para entender la problemática actual del sindicalismo, dijo, hay que agruparlos políticamente; que no es igual que hacerlo ideológicamente y en consecuencia relativamente estático. Hizo un corte del sindicalismo en la actualidad poniendo como ejemplo la movilización por la Reforma Laboral del día anterior, el 29 de noviembre, y dijo:

la brutalidad que implica esta reforma va a poner a prueba a todas las corrientes del movimiento obrero, aunque se apele a ideologías el cómo atraviesen el temporal es como podremos agrupar a los sindicatos.

El periodista hizo un recorrido por bloques con sus diferentes posicionamientos frente a la realidad y sus contradicciones internas. Resaltó que: “este proceso que se abre con la reforma y las peleas de los distintos sectores va a poner a prueba a todos y generar nuevos reagrupamientos, realineamientos y procesos dentro de los propios sindicatos”.

Por su parte, Natalucci propuso disparadores para comprender la dinámica sindical a través de la historia haciendo foco en cómo la dictadura militar transformó la sociedad argentina y fragmentó a la clase trabajadora con el neoliberalismo. Si uno piensa que la clase trabajadora se transformó, dijo, cómo no pensar que su representación política no lo hace también.

Natalucci reflexionó sobre la “des-sindicalización del peronismo”. Por un lado, por la modificación del estatuto orgánico del Partido Justicialista (PJ) entre 1985 y 1987 y la disolución de la idea de “movimientismo”, que estaba asociado a la distribución por “ramas” de los cargos electivos internos (33% sindical, 33% femenina y 33% “política”), que durante el peronismo proscripto se sobredimensionó con los sindicatos como “columna vertebral”. Por otro lado, por la conformación a mediados de los ‘80 de una tendencia de izquierda dentro de la Confederación General del Trabajo (CGT) impulsada por dirigentes de organizaciones armadas de izquierda (esta corriente va a terminar en el Congreso de los Trabajadores Argentinos (CTA) de 1992 y en la posterior conformación organizacional en 1994).

Con estos dos procesos graficó las transformaciones entre peronismo y sindicalismo y dijo:

con esto no quiero decir que los sindicatos dejaron de ser peronistas, ni que las bases, ni los dirigentes, sino que eso se transformó y complejizó.

Natalucci concluyó con el período posterior al 2001 y con el kirchnerismo, manifestando cómo la reactivación de la economía y el aparto industrial revitalizó la recomposición sindical. Los sindicatos volvieron a discutir paritarias, convenios colectivos, política nacional. Dio el dato de que en Argentina existe el mayor número de afiliados de América Latina:

Si uno piensa que hay más afiliación es porque el sindicato sigue siendo una institución atractiva, esto habla de la vigencia del sindicato como institución organizadora como espacio de intervención, militancia y eficacia en la representación de los trabajadores.

Resaltó la vinculación entre los sindicatos que participaron de la Mesa Inter-sindical de Cultura, la marcha en contra de la Reforma Laboral y el plenario que tuvo lugar en la ciudad de Luján el 20 de noviembre, donde participaron militantes de base, distintos gremios de la CGT y la CTA. Dijo: “creo que ahí hay claves para pensar los espacios como articuladores, por fuera de la CGT y la CTA, con una mirada no solo estratégica sino de cómo se va construyendo otro tipo de sindicalismo y la figura sindical”.

 

Trabajadores y cultura

Continuó Mónica Britos, formulando preguntas para pensar con la mesa y el auditorio, preguntas alrededor de las cuales se conformó el equipo de investigación:

¿Tienen los sindicatos políticas culturales?  ¿son políticas culturales o acciones sueltas?, si las tienen ¿a quiénes se las dirigen? ¿quiénes son los sujetos que piensan esas políticas? ¿quiénes las implementan?

Britos comenzó por delimitar qué entiende el equipo por “cultura” a lo que manifestó la adhesión del grupo a un concepto más socio-antropológico que esteticista o como recurso, siendo aquello que produce sentido al modo de operar en la vida y en las prácticas, dijo: “a partir de ahí vamos a decir que las políticas culturales son aquellas intervenciones que hace el sindicalismo, al modo de implementarlas y direccionarlas”.

Radar de los Trabajadores, se conformó como el objeto de estudio de equipo, espacio inter-sindical que surgio a fines del 2016. Allí encontraron antecedentes sobre la Mesa Inter-sindical de Cultura (MIC), en el seno de la CGT y que, haciendo alusión al mapeo político de Villalobos, aglutinaba gremios de la CGT y algunos de la CTA, con sus diferencias. EL equipo relevó textos fundacionales de los dos espacios en donde la cultura adquiría un nivel de jerarquía y era entendida como un espacio de construcción de sentido que permitiría una transformación desde lo político y desde la producción. Este rol protagónico no se reflejaba en sus páginas web. En cambio, funcionaba en binomio, asociada o subsumida, a deporte, formación, acción social, etc. A partir de esto, realizaron entrevistas abordando tres grandes áreas: el contexto del sindicato, la dinámica de elaboración de políticas culturales y el abordaje del espacio inter-sindical. De allí, surgieron información muy significativa, por ejemplo que la cultura no siempre la gestionan afiliados sino técnicos contratados; que algunos enfocan la cultura de forma transversal (como SiTraJu) en la cual la cultura está en apoyo de Derechos Humanos o de Género; que el presupuesto es un problema común a todos los sindicatos; entre otras cosas.

Sobre esto, Britos apuntó:

en esas observaciones que fuimos haciendo vimos la idea de producir sentido, por ejemplo, las obras de teatros estaban centradas en el trabajador y en transmitir una identidad del trabajador.

Britos lo vinculó a que cuando se piensa una política cultural hay que tener bien identificado al público al que está dirigida, que los argumentos sean los de ese trabajador. Por ejemplo, dijo: “en el caso de los empleados estatales tenemos en la figura de [Antonio] Gasalla, lo digo en estos términos porque es así como lo han dicho en las entrevistas; entonces, la producción que están haciendo ¿va en contra de esta imagen desvalorizante?”. Por esto, para el 2018, el equipo se propuso empezar a trabajar con los grupos focales de trabajadores, saber qué piensan los trabajadores, qué es lo que están pensando las personas a las que están dirigidas las políticas culturales, porque (como  había mencionado Natalucci) el trabajador sufrió una mutación, no es el mismo. ¿Por qué no va a pasar lo mismo con su representante y por qué el representante sindical estando en crisis representa la identidad de los trabajadores?

 

 

La militancia cultural

María Frondizi continuó, contando su experiencia en ATE Capital. En un contexto de despidos masivos y maltrato laboral, contó, fue complicado plantearle a los compañeros la necesidad de pensar juntos el área de Cultura que hasta ese momento era Secretaria de Acción Social, Deporte, Turismo y Cultura. Sin embargo, dijo:

Me parecía diferencial que hubiera un centro cultural de ATE, por lo que hicimos un diagnóstico y armamos un proyecto. No había archivos, no había información sobre programas antiguos, entonces armamos un proyecto donde se diseñó la actual área de cultura y donde el centro cultural fuera parte de una política cultural.

Frondizi recordó que fue importante pensar en cómo articular con otros sindicatos, con otros artistas, en cómo trabajar con las embajadas, interlocutores que colaboren en situarlos como un actor de la cultura en sociedad y como un constructor de redes. Referido a las políticas culturales hacia dentro del sindicato, dijo:

Es importante saber con quién estamos hablando porque, además, los trabajadores del Estado son muy diversos: hay personal del Conicet, personas limpiando en la Legislatura, de Agroindustria, es una diversidad de mundos muy especializados.

La segunda experiencia de trabajo la presentó Cielo Chaina, de SiTraJu. Su acercamiento al sindicato fue a partir de un problema sindical, así comenzó su participación, trabajando con algunos delegados. Chaina dijo que en el sindicato le dieron la oportunidad de organizar una acción concreta cultural, operando sobre una realidad social. No sabía qué era la estructura sindical pero empezó a investigar, formar redes y armar un grupo adoptando la forma de construcción que experimentó la primera vez que se acercó al sindicato:

conocer a los trabajadores reales que tengan inquietudes culturales y que se apropien de a la herramienta sindical, que encuentren un lugar de participación en donde se forjan dos cosas: las inquietudes personales pero además se fortalece la misma herramienta.

SiTraJu, nos contó Chaina, la entendemos como una construcción colectiva donde la primera identidad que uno va construyendo es la identidad de trabajador o trabajadora:

Tenemos que recuperar la capacidad de organizar a los trabajadores, una construcción colectiva que ayude a las personas a realizarse en relación a la sociedad, es el sindicato el que articula hacia afuera con otros sindicatos y con la sociedad.

Para conocer los avances del equipo de investigación podés entrar en su página de Facebook: https://www.facebook.com/PCsSindicales

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